Conversación en un hospital - TRATADO

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Conversación en un hospital - TRATADO

Estando en un hospital para visitar a un conocido, me informaron que, en la sala contigua estaba un hombre mordido de serpiente, en lo más p...
Comentarios junio 05, 2016
Conversación en un hospital - TRATADO
Estando en un hospital para visitar a un conocido, me informaron que, en la sala contigua estaba un hombre mordido de serpiente, en lo más profundo de mi alma sentí la necesidad de acercarme hasta la pieza vecina para dar el mensaje al hombre afectado por el ofidio.

No fue difícil entablar una conversación con el herido, pues se mostró de muy buen ánimo y muy bien dispuesto a conversar. Al principio quien estaba amarrado para conversar fluidamente era quien escribe, pues miraba aquella pierna tan terriblemente

Hinchada que parecía como si de un momento a otro fuese a estallar en mil pedazos. Al fin arranque contándole acerca de otra serpiente mil veces más peligrosa que la mapanare, es decir, satanás, quien en forma de serpiente hizo caer en el pecado a nuestros primeros padres. Continuando, le dije que ese ser, llamado “la serpiente antigua” en la biblia, había mordido espiritualmente hablando a adán y Eva en el edén, también había inyectado su veneno a toda la raza humana, pues estaba escrito en la biblia que “por cuanto todos pecaron… están destituidos de la gloria de DIOS” (romanos 3:23). Luego pase a decirle que si bien, en cuanto a la mordedura de la serpiente, la ciencia ya tenía antídoto, sim embargo, no había remedio para el veneno del pecado...

Cuando le comencé a mencionar que  Dios si tenía un antídoto contra el pecado y sus eternas consecuencias, el hombre me interrumpió, haciendo una señal con su mano. Él dijo:” si, yo también soy uno de esos mordidos por la serpiente antigua y, durante mi vida sin cristo, su veneno me hizo mucho daño. Pero, hace ya algunos años atrás, yo oí el evangelio de nuestro señor Jesucristo y supe, entonces que había salvación para mí, que había un remedio eficaz para mi pecado”, descanso un poquito y luego continuo diciendo: “ no sé si salgo de esta, (refiriéndose a la mordedura de la mapanare), pero sí sé que del otro veneno estoy curado para siempre, como la biblia dice:” la sangre de Jesucristo su hijo nos limpia de todo pecado” (1 juan 1:7).

Después de oírle hablar así, y en aquellas circunstancias, no cabía duda que nos encontrábamos delante de un hombre salvado y listo para ir a la gloria. Me despedí de él prometiéndole visitarle de nuevo el día próximo...

Al siguiente día, a la hora señalada para la visita, nos encontramos de nuevo frente a la puerta de la sala donde yacía el hombre mordido por la serpiente. No pudimos entrar, pues la puerta estaba cerrada. Al asomarme por el recuadro de vidrio, pude ver todo un equipo médico rodeando al enfermo, quien evidentemente había entrado en agonía. Al poco tiempo los médicos salieron mostrando en sus rostros una impresión de impotencia y frustración: ¡EL HOMBRE HABIA MUETO!

 

Lector, de la historia contada ya han pasado algunos años y sim embargo de nuestra mente no se han podido borrar dos cosas: la primera es aquella pierna tan terriblemente hinchada y la segunda, las palabras de seguridad de aquel hombre en cuanto a la salvación de su alma y el perdón de sus pecados, y todo ello como fruto de la obra de cristo en la cruz y de su bendita sangre derramada a favor del pecador.

¿Puedes tú también decir que la sangre de cristo limpio ya tu pecado? ¿Puedes manifestar confianza ante la muerte y la eternidad? Si la muerte llegare, ¿Dónde se encontrara su alma en la eternidad? Así, si ante estas interrogantes tus respuestas son negativas, nuestro ruego es, entonces que aceptes hoy mismo el remedio salvador, que creas en el eterno valor de la obra de cristo realizada en la cruz y que, abriendo la puerta de tu corazón, lo recibas a EL como tu único, personal  y suficiente salvador.

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